Workaholic Famisanar

¿Soy adicto al trabajo?

Ser adicto al trabajo o Workaholic es una combinación entre trabajar de forma excesiva y compulsiva. Según los expertos, esta adicción es una consecuencia de otro tipo de trastornos psicológicos que las personas buscan canalizar a través de esta práctica. En los Planes de Atención Complementaria de Famisanar queremos darte a conocer todo lo referente a esta adicción y cómo puedes salir de ella.

Carla, a quién le cambiamos el nombre para proteger su identidad, es una mujer de 33 años que se declaró adicta al trabajo hace un mes. Su situación no era nada fácil pues su cargo es uno de los más importantes de la compañía donde trabaja. Sin embargo, el ver afectada su salud física y mental la hizo tomar la decisión de pedir ayuda a su médico.

“A los tres meses de haber aceptado un cargo gerencial me empezaron a salir canas y un año después empecé a sufrir de fatiga adrenal y problemas cardiovasculares”.

Según los expertos, la gran mayoría de los pacientes con adicción al trabajo sufren de trastornos de ansiedad, se sienten deprimidos, piensan que la vida es un poco vacía y usan el trabajo como un refugio. En Famisanar te contamos sobre algunos detonantes de esta adicción.

Presión laboral

Generalmente este trastorno se puede desencadenar en primer lugar cuando a una persona le toca trabajar demasiado. A menudo la gente debe aceptar una labor que anteriormente era desempeñada por dos o tres empleados de una compañía.

Presión Familiar

Por otro lado, los expertos comentan que una persona puede caer en esta adicción debido a la constante presión de sus padres desde pequeños. Por ejemplo: cuando los padres se dedican a reforzar en los niños sus logros y exigen excelencia en todo.

Tipos de cargos que nos hacen adictos

Por otro lado, psicólogos de la Universidad de Utrecht, en Holanda, afirman que existen algunos tipos de empleos en los que las personas están con mayor predisposición a volverse adictos al trabajo.

Los profesionales de más alto rango son los más propensos a ser Workaholics, también los trabajadores independientes que pueden obsesionarse con sus empresas y proyectos de emprendimiento.

Otro de los casos más comunes, son aquellas personas que aceptan realizar la labor de dos o más personas para ganar la confianza de sus jefes sin pensar que el tiempo y la capacidad humana no dan abasto y terminan acaparando muchas labores e incumpliendo con la mayoría. “El que mucho abarca, poco aprieta”, reza el dicho popular.

¿Cómo me doy cuenta de que soy adicto al trabajo?

Generalmente las personas que sufren de esta adicción no se dan cuenta que su conducta es un problema, además, intentan que sus subalternos actúen igual que ellos pues lo consideran normal y una oportunidad para ascender laboralmente.

“Sus comentarios y solicitudes al equipo de trabajo se enfocan en quedarse más tiempo, hacer las cosas más rápido, producir y en raras oportunidades se enfocan en la persona como ser humano, su vida fuera de la empresa, su familia y demás responsabilidades”, afirma el profesor Schaufeli, psicólogo de la Universidad de Utrecht en una entrevista realizada por la BBC.

Tratamiento para la adicción al trabajo

Existen diferentes tipos de tratamientos, individuales y colectivos. Esta adicción se maneja de forma muy similar a la adicción al alcohol o a las drogas. Por lo que la forma de manejarla depende de cada situación.

Esto quiere decir que los tratamientos deben ser hechos a la medida del paciente y que se enfoquen en recuperar el equilibrio entre el trabajo y la vida.

Por lo anterior, el apoyo de un especialista es indispensable para su tratamiento, por lo que te invitamos a pedir tu cita con un psicólogo que te puede ayudar a encontrar los detonantes y a lograr el equilibrio que tanto buscas. Si haces parte de nuestros Planes de Atención Complementaria solo debes buscar en nuestro Directorio Médico a tu especialista y pedir directamente la cita.

Durante el proceso te puedes llegar a sentir culpable por “no haber sido un buen padre o una buena madre”, o por “haber sido una mala pareja”. Este tipo de sentimientos son normales y no debes temerles pues con la ayuda del profesional puedes recuperar el equilibrio de tu vida y a aquellas personas que dejaste a un lado por tu trabajo.

Carla asegura que aún mantiene su trabajo pero que su forma de pensar y de actuar cambió lo que le permitió manejar las cosas de una forma diferente. “Ahora tengo más tiempo para divertirme y para dedicarle a mi familia. Aprendí a ponerme límites en el número de horas que trabajo en un día y esto mejoró mi calidad de vida sustancialmente”, dice.

En Famisanar te invitamos a darle prioridad a tu salud pues el estrés laboral y la falta de descanso puede desencadenar enfermedades crónicas que te pueden durar toda la vida.

Si quieres consultar más información o adquirir tu plan complementario con Famisanar, diligencia el siguiente formulario:

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