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Escuchar es vivir mejor: prevención y cuidado de la audición

La audición es clave para nuestra comunicación y bienestar. Descubre cómo prevenir la pérdida auditiva y adoptar hábitos saludables para cuidar tu oído.

La audición es un sentido fundamental para nuestra comunicación y relación con el mundo. Sin embargo, muchas personas pueden experimentar pérdida auditiva en diferentes etapas de la vida, lo que afecta su bienestar y calidad de vida. Factores como la exposición a ruidos fuertes, enfermedades, el envejecimiento e incluso la genética pueden influir en esta condición. Por eso, es importante conocer las señales de alarma, adoptar hábitos de prevención y cuidar activamente nuestra salud auditiva.

La importancia de cuidar la audición también se recuerda cada año con el Día Internacional de la Audición, que se conmemora el 3 de marzo y busca generar conciencia sobre la prevención de los problemas auditivos y el cuidado del oído en todas las etapas de la vida. 

Escuchar bien nos conecta

La audición es el sentido más necesario para comunicarse y relacionarse con las demás personas y el mundo exterior. Si no se atiende a tiempo, una disminución de la capacidad auditiva en cualquier momento de la vida puede afectar la vida cotidiana.

Según la Organización Mundial de la Salud –OMS -, más de 360 millones de personas en todo el mundo viven con una pérdida auditiva discapacitante. Además, más de mil millones de personas entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a la exposición a ruidos recreativos.

La pérdida de audición puede presentarse en cualquier momento de la vida, pero existen períodos críticos en los que las personas son más susceptibles, como antes de nacer o en los primeros años de vida. Durante estas etapas, el sistema auditivo se encuentra en desarrollo y maduración, lo que influye en la adquisición del lenguaje.

En los adultos mayores, los cambios neurodegenerativos pueden alterar la audición. Aunque en algunos casos la pérdida auditiva se asocia con la edad, también puede ser el resultado de factores genéticos, enfermedades, estilos de vida y experiencias ambientales, como la exposición prolongada a ruidos fuertes. 

¿Qué es la salud auditiva y comunicativa? 

Para el Ministerio de Salud y Protección Social y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud auditiva y comunicativa es la capacidad del ser humano para oír y comunicarse de manera efectiva a través del lenguaje. Esta capacidad depende de las estructuras y fisiología del oído, el grado de maduración del individuo y el ambiente sociocultural en el que se desenvuelve.

Una audición sana permite desarrollar y potenciar nuestras capacidades. Sin embargo, muchas personas nacen o adquieren una discapacidad auditiva por diversas razones. Los problemas del oído y la audición son de los más comunes en la población. 

¿Qué es la pérdida o discapacidad auditiva? 

La discapacidad auditiva se define como la falta, disminución o pérdida de la capacidad para oír en alguna parte del aparato auditivo. En muchas ocasiones, no es evidente porque no presenta características físicas visibles.

Sus causas pueden ser congénitas, hereditarias o genéticas, siendo esta última la más importante y menos previsible. También puede adquirirse debido a problemas en el parto, causas fetales o maternas, infecciones como la otitis media y la meningitis bacteriana, o por exposición a ruidos de alta intensidad.

Muchas de las causas de la pérdida de audición son evitables. En los niños, casi el 60% de las pérdidas auditivas se deben a causas prevenibles que pueden detectarse durante la gestación o el parto. En jóvenes y adultos, la exposición a ruidos fuertes y sustancias químicas ototóxicas son factores comunes que pueden evitarse. 

¿Cómo prevenir la pérdida auditiva según la etapa de la vida? 

Prevenir la pérdida de audición desde el nacimiento hasta la vejez requiere medidas específicas que protejan el oído de enfermedades, infecciones y daños externos. A continuación, te compartimos estrategias esenciales según cada fase del curso de vida:

Infancia y embarazo: prevención desde el inicio

Vacunación oportuna: La vacunación contra enfermedades como rubéola y meningitis puede prevenir hasta un 19% de las pérdidas auditivas en la infancia. Asegúrate de seguir el Plan Ampliado de Inmunización (PAI) y acudir a tu IPS primaria para completar el esquema de vacunas del bebé.

Atención maternoinfantil: Durante el embarazo, los controles prenatales son fundamentales. Infecciones como sífilis, toxoplasmosis, citomegalovirus o VIH pueden afectar la audición del bebé. Además, evitar medicamentos ototóxicos y acudir a un centro médico para el parto reduce los riesgos.

Consulta preconcepcional: Si planeas tener hijos y existen antecedentes de hipoacusia en tu familia, consulta con tu médico antes del embarazo para evaluar posibles riesgos auditivos.

Niñez y adolescencia: control y detección temprana

Atención de infecciones del oído: La otitis media es común en la infancia y, si no se trata a tiempo, puede causar complicaciones auditivas. Ante síntomas como dolor, fiebre o secreción del oído, consulta a tu médico de inmediato.

Protección contra ruidos fuertes: El uso frecuente de audífonos a volúmenes altos puede generar pérdida de audición prematura. Establece límites de volumen y evita la exposición prolongada a ruidos intensos.

La niñez representa un período clave de desarrollo y maduración fisiológica para el sistema auditivo y para la adquisición del lenguaje. Debido a esto, una pérdida auditiva en el niño puede provocar problemas en el desarrollo si no se reconoce y se trata de manera temprana, ya que una audición normal es necesaria para comprender el lenguaje hablado y para desarrollar un habla clara en el futuro.

Muchas de las causas de la pérdida de la audición son evitables. En los niños, casi el 60 % de las pérdidas auditivas se deben a causas prevenibles que pueden detectarse durante la gestación o durante el parto. 

Tipos de pérdida auditiva en la infancia 

La pérdida auditiva en el niño puede estar relacionada con varios factores, entre ellos:

 - Pérdida auditiva conductiva: Puede relacionarse con anomalías en la estructura del canal auditivo externo o del oído medio, como acumulación excesiva de cerumen o presencia de líquido en el canal auditivo, lo que interfiere con la transferencia del sonido.

 - Pérdida auditiva neurosensorial: Se relaciona con anomalías en el oído interno o en los nervios que transportan los mensajes sonoros desde el oído interno hasta el cerebro. Esta deficiencia puede estar presente al nacer o aparecer en cualquier momento después del nacimiento.

Ten en cuenta: el uso responsable de medicamentos previene la pérdida auditiva: Existen algunos medicamentos que pueden producir alteraciones en el oído, como ciertos antibióticos, entre ellos la amikacina.

Consume medicamentos únicamente cuando hayan sido formulados por tu médico tratante. Evita automedicarte o administrar medicamentos al niño que no hayan sido formulados por el pediatra o un médico general. Si consumes algún medicamento cuya etiqueta mencione ototoxicidad, solicita control por audiología. 

¿Sabías que detectar a tiempo los problemas auditivos en los recién nacidos es clave para su desarrollo? 

El tamizaje auditivo neonatal es un examen rápido y sencillo que se realiza a los recién nacidos para identificar posibles alteraciones en la audición. Realizar esta prueba de forma oportuna permite iniciar seguimiento y atención temprana cuando es necesario.

Recuerda llevar al niño a la valoración integral en tu IPS primaria desde el primer mes de vida. Solicita al médico o enfermera que realice el tamizaje auditivo y, en caso de presentar alguna alteración, solicita consulta con pediatría en tu IPS primaria. 

¿Por qué es importante? 

 - Permite detectar la pérdida auditiva de forma temprana.

 - Favorece el desarrollo del lenguaje y la comunicación.

 - Facilita iniciar diagnóstico y tratamiento oportuno.

 - Contribuye al desarrollo y bienestar del niño o niña.

Signos de alerta de posible pérdida auditiva en niños

 - El niño no se sobresalta con ruidos fuertes al mes de edad o no se dirige hacia la fuente de un sonido a los tres o cuatro meses.

 - No nota tu presencia hasta que te ve.

 - Se concentra en hacer gárgaras u otros sonidos que generan vibración, en lugar de experimentar con una variedad amplia de sonidos de vocales y consonantes.

 - Presenta retraso en el habla, cuesta entenderlo o no dice palabras sueltas como “papá” o “mamá” entre los 12 y 15 meses.

 - No dice entre cinco y diez palabras a los 18 meses.

 - No une dos o tres palabras a los dos años.

 - Su habla no puede entenderse el 50 % de las veces a los dos años y medio.

 - No siempre responde cuando le llaman.

 - Parece escuchar algunos sonidos, pero no otros. (Algunas pérdidas auditivas afectan solo sonidos agudos o pueden presentarse en un solo oído).

 - Parece no solo oír mal, sino también tener dificultad para mantener la cabeza erguida o tardar en sentarse o caminar sin sostenerse. (En algunos niños con pérdida auditiva neurosensorial también puede afectarse la parte del oído interno relacionada con el equilibrio).

Edad adulta: protege tu audición en el trabajo

Protección auditiva en el trabajo: Si estás expuesto a altos niveles de ruido, utiliza protectores como orejeras y tapones. Además, revisa con tu equipo de seguridad en el trabajo las medidas de protección auditiva y el control de exposición a químicos ototóxicos.

Uso responsable de medicamentos: Algunos antibióticos y fármacos pueden afectar la audición. No te automediques y sigue estrictamente las indicaciones médicas.

Vida cotidiana: hábitos saludables para cuidar tu audición

Evita la exposición a sonidos fuertes en actividades recreativas: Conciertos, discotecas, gimnasios y eventos deportivos pueden superar los niveles de ruido seguros. Mantén una distancia prudente de fuentes de sonido y utiliza protectores auditivos si es necesario.

Descansa los oídos: Si usas audífonos o estás expuesto a ruido constante, toma pausas para evitar el daño acumulativo.

Recomendaciones para cuidar tu salud auditiva

 - No te sumerjas en aguas que puedan estar contaminadas ni trates de eliminar el agua de tus oídos golpeando tu cabeza.

 - Evita aplicar sustancias en tus oídos sin consultar a un profesional médico.

 - Reduce la exposición a ruidos de alta intensidad y prioriza ambientes tranquilos, tanto en casa como en el trabajo.

 - Controla el uso de auriculares, regula el tiempo que los utilizas y mantén el volumen a un nivel seguro.

 - Para destapar tus oídos, intenta bostezar o abrir y cerrar la boca de forma exagerada.

 - Consulta a un médico para la extracción de tapones de cera y evita métodos inseguros como soplar con fuerza, tapar tus fosas nasales o usar copitos de algodón.

 - Recuerda asistir a la consulta de valoración integral por curso de vida en tu IPS Primaria, donde podrás realizarte el tamizaje auditivo.   

¿Sientes que no estás escuchando bien? 

Presta atención a estas señales que pueden indicar una posible pérdida auditiva:

 - Sientes que las personas te hablan entre dientes o tienes dificultades para oír la televisión.

 - No escuchas claramente el timbre de la puerta o el sonido de tu celular.

 - Debes hacer un esfuerzo extra para entender a alguien que te habla y, en ocasiones, lees sus labios para comprender mejor.

 - No percibes sonidos como el canto de los pájaros, el tic-tac de un reloj o el agua corriendo.

 - Tus seres queridos te han expresado su preocupación por tu audición.

Realiza chequeos recurrentes de tu audición y adopta prácticas saludables para el cuidado de tu sistema auditivo. Recuerda que, ante cualquier molestia o consulta, puedes agendar una cita médica en tu IPS Primaria.

¡EPS Famisanar, escuchando un mundo mejor a tu lado! 

 

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