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Leishmaniasis: prevención, síntomas y tratamiento

Conoce cómo prevenir la leishmaniasis, reduce el riesgo de picaduras, reconoce sus principales signos y consulta oportunamente para recibir el tratamiento adecuado.

Una picadura puede parecer algo pequeña, pero cuando ocurre en una zona donde circula la leishmaniasis, es importante prestar atención.

La leishmaniasis es un grupo de enfermedades infecciosas causadas por parásitos del género Leishmania. Se transmite principalmente cuando una persona es picada por un flebótomo infectado, conocido en Colombia como Lutzomyia.

Aunque existen diferentes tipos de la enfermedad, hay algo que todas tienen en común: la prevención, el reconocimiento oportuno de los signos y la consulta a los servicios de salud pueden marcar la diferencia.

Por eso, conocer cómo reducir el riesgo de exposición y qué hacer ante una lesión o síntoma sospechoso es una herramienta importante para cuidar tu salud. 

¿Qué es la leishmaniasis? 

La leishmaniasis es un grupo de enfermedades infecciosas causadas por parásitos del género Leishmania. Se transmite principalmente cuando una persona es picada por un flebótomo infectado, conocido en Colombia como Lutzomyia.

La enfermedad puede presentarse de tres formas principales:

Leishmaniasis cutánea: afecta principalmente la piel y puede producir lesiones que evolucionan a úlceras.

Leishmaniasis mucosa o mucocutánea: puede comprometer las mucosas, especialmente las de la nariz y la boca.

Leishmaniasis visceral: afecta órganos internos y es la forma más grave de la enfermedad.

Factores de riesgo:

La presencia del insecto está relacionada con las condiciones ambientales y ecológicas de cada región, el riesgo puede aumentar por:

- Situación económica vulnerable.

- Vivir o trabajar en zonas rurales.

- Insalubridad y malnutrición.

- Casas donde viven muchas personas.

- Dormir en el suelo o intemperie.

¿La leishmaniasis se contagia de persona a persona?

No se transmite por el contacto casual entre personas.

La principal vía de transmisión es la picadura de un flebótomo infectado. Por eso, las medidas de protección personal están orientadas principalmente a disminuir el contacto con estos insectos.

¿Cómo se transmite?  

Todo comienza cuando el insecto o mosquito infectado pica a una persona y deposita el parásito en su organismo.

El riesgo aumenta cuando se permanece en lugares donde está presente el vector, especialmente en zonas de vegetación densa y durante los momentos de mayor actividad del insecto.

Por eso, si vas a realizar actividades al aire libre en zonas de riesgo, protegerte de las picaduras es una de las principales acciones que puedes tomar.

Reconoce las formas de leishmaniasis

No todas las personas presentan los mismos síntomas. Estos dependen de la forma clínica de la enfermedad y de diferentes factores relacionados con el organismo y el parásito.

Leishmaniasis cutánea

Es la forma más frecuente y suele manifestarse mediante lesiones en la piel que pueden evolucionar hasta convertirse en úlceras y dejar cicatrices permanentes.

Una lesión que aparece después de haber estado en una zona de riesgo y que no cicatriza normalmente o permanece durante un tiempo prolongado requiere valoración por parte de un profesional de salud.

No todas las lesiones en la piel son leishmaniasis, pero una lesión persistente debe ser evaluada para establecer su causa.

Leishmaniasis mucosa o mucocutánea

Puede comprometer las mucosas y producir lesiones en zonas como la nariz y la boca.

Algunos signos pueden incluir congestión, sangrado nasal, dificultad para deglutir o lesiones y erosiones en la boca, labios, lengua, encías o tabique nasal.

La detección y el tratamiento oportuno son importantes para evitar complicaciones y posibles secuelas.

Leishmaniasis visceral

Es la forma más grave y afecta diferentes órganos internos.

Puede manifestarse con fiebre persistente o intermitente, pérdida de peso, debilidad, falta de apetito, palidez y aumento del tamaño del bazo o del hígado. También pueden presentarse síntomas gastrointestinales como vómito o diarrea.

Ante síntomas compatibles, especialmente después de permanecer en una zona de riesgo, es fundamental consultar oportunamente.

Signos y síntomas

Los síntomas de la leishmaniasis pueden variar entre:

- Llagas en la piel que pueden convertirse en una úlcera cutánea que sana muy lentamente.

- Congestión, goteo y hemorragia nasal.

- Dificultad para tragar alimentos.

- Úlceras y desgaste (erosión) en la boca, la lengua, las encías, los labios, la nariz y el tabique nasal.

- Pérdida de peso.

- Dolor abdominal.

- Sudores fríos.

- Adelgazamiento del cabello, piel escamosa, grisácea, oscura y pálida.

En los niños empieza de forma repentina con: tos, diarrea, fiebre y vómito.  

En adultos se presenta con: fiebre que dura de 2 semanas a 2 meses, acompañada de síntomas como fatiga, debilidad e inapetencia.

Acude al médico en tu IPS primaria si presentas algunos de estos síntomas

Una lesión que no cicatriza también es una señal para consultar

Una de las claves para detectar oportunamente la leishmaniasis cutánea es prestar atención a las lesiones que aparecen en la piel y no evolucionan como una herida habitual.

Si tienes una lesión persistente, una úlcera que no cicatriza o cualquier signo que genere preocupación, no te automediques ni esperes a que desaparezca por sí sola. Consulta a los servicios de salud para que un profesional pueda valorar la lesión y determinar si se requieren pruebas diagnósticas.

El diagnóstico depende de la forma clínica de la enfermedad y de la valoración médica. En el caso de la leishmaniasis cutánea, pueden utilizarse muestras tomadas de la lesión para realizar diferentes pruebas; en otras formas clínicas pueden requerirse estudios adicionales.

Exámenes y pruebas para detectar la leishmaniasis

Entre los exámenes para detectar la leishmaniasis se encuentran:

- Cultivo y biopsia de médula ósea, hígado, ganglios linfáticos y de pie.

- Prueba indirecta de anticuerpos inmunofluorescentes.

- Prueba de aglutinación directa, PCR general y PCR específica para leishmaniasis.

¿La leishmaniasis tiene tratamiento?

Si, el tratamiento de la leishmaniasis debe administrarse exclusivamente por personal médico autorizado y varía en el suministro de medicamentos como:

- Antimoniato de meglumina.

- Anfotericina B.

- Ketoconazol.

- Miltefosina.

- Pentamidina.

¿Cómo puedes prevenir la leishmaniasis?

No existe una vacuna disponible para prevenir la infección, por lo que las medidas de protección están enfocadas principalmente en evitar las picaduras del flebótomo.

Si vas a estar en una zona donde existe riesgo, ten en cuenta estas recomendaciones:

1. Evita las picaduras

Utiliza repelente de insectos de acuerdo con las indicaciones del producto y aplícalo de manera adecuada.

2. Usa ropa que proteja tu piel

Cuando estés en zonas de riesgo, utiliza camisas de manga larga y pantalones largos, preferiblemente de colores claros.

3. Duerme protegido

En zonas donde existe transmisión, utiliza toldillos o mosquiteros de malla fina, especialmente durante la noche. Cuando esté indicado, pueden utilizarse toldillos impregnados con insecticida.

4. Protege los espacios donde permaneces

El uso de mallas o mosquiteros en puertas y ventanas ayuda a disminuir el ingreso de insectos al lugar donde vives o descansas.

5. Cuida el entorno

El manejo adecuado del ambiente, incluyendo la limpieza de patios y terrenos y el mantenimiento de los espacios donde permanecen animales, puede contribuir al control del vector.

6. Ten especial cuidado al realizar actividades al aire libre

Los flebótomos tienen mayor actividad durante la noche. Por eso, cuando sea posible, evita actividades al aire libre desde el atardecer hasta el amanecer en zonas de riesgo y refuerza las medidas de protección.

Prevenir también es estar atento

La leishmaniasis puede prevenirse en gran medida reduciendo el contacto con el vector y adoptando medidas de protección cuando se visitan o habitan zonas de riesgo.

Protégete de las picaduras, reconoce los signos de alerta y consulta a tiempo.

Y si recibes un diagnóstico, recuerda que seguir las indicaciones del personal de salud y completar el tratamiento es parte fundamental de tu recuperación.

¡Menos picaduras, más prevención!

Cuida tu salud y actúa a tiempo frente a la leishmaniasis

 

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