La lengua de señas: un lenguaje que construye inclusión
Lo que caracteriza este tipo de lenguaje es que no es sonoro y es gráfico y a veces táctil en caso de personas sordo – ciegas.
Desde que existen las sociedades humanas, las personas han buscado maneras de comunicarse. Mucho antes de que la palabra hablada fuera el centro del intercambio, los gestos, las expresiones corporales y las señales visuales ya cumplían un papel fundamental. En ese recorrido histórico se inscribe la lengua de señas, una forma de comunicación no sonora, visual y, en algunos casos, táctil, que hoy es esencial para millones de personas en el mundo.
En Colombia, la lengua de señas adquiere un significado especial durante el mes de septiembre, cuando se conmemora el Día Nacional de las Personas Sordas, celebrado el último sábado del mes. Esta fecha invita no solo a reconocer una lengua, sino también a visibilizar a una comunidad con identidad, cultura y derechos propios.
Más que una condición auditiva
Cuando se habla de personas sordas, es común pensar únicamente en la pérdida de la audición. Sin embargo, esta mirada resulta limitada. Desde una perspectiva médica, la sordera se define como una pérdida auditiva severa o profunda que dificulta el acceso al sonido, incluso con ayudas técnicas. En cambio, las personas hipoacúsicas presentan una disminución auditiva parcial y pueden apoyarse en el lenguaje oral y otros recursos.
Pero existe también una mirada social y cultural que va más allá del diagnóstico. Para muchas personas sordas, la sordera no es una carencia, sino una forma distinta de habitar el mundo. A través de la lengua de señas, se construyen vínculos, se comparte conocimiento y se fortalece un sentido de comunidad que da lugar a lo que hoy se reconoce como Cultura Sorda.
La Lengua de Señas Colombiana: una lengua viva
La Lengua de Señas Colombiana (LSC) es la lengua natural de la comunidad sorda del país. No se trata de una traducción gestual del español ni de un sistema universal, como suele creerse. Es una lengua completa, con reglas gramaticales propias, que se expresa a través de las manos, el rostro, el cuerpo y el espacio.
Así como cada país tiene su idioma, también cuenta con su propia lengua de señas. En el mundo existen más de 200 lenguas de señas diferentes, y cada una refleja la historia y la cultura de quienes la usan. En Colombia, la LSC fue reconocida oficialmente por la Ley 324 de 1996, un paso fundamental para el reconocimiento de los derechos lingüísticos de las personas sordas.
Lengua, cultura e identidad
La cultura sorda se manifiesta en múltiples formas: narraciones visuales, teatro, poesía en lengua de señas, cine y producciones audiovisuales que ponen en el centro la experiencia visual. Estas expresiones no solo fortalecen la identidad colectiva, sino que también cuestionan las barreras impuestas por una sociedad pensada principalmente para oyentes.
En los últimos años, las plataformas digitales han permitido que estas manifestaciones culturales lleguen a más personas. Redes sociales como YouTube, Instagram y TikTok se han convertido en espacios donde la lengua de señas circula, se enseña y se celebra, especialmente entre jóvenes sordos.
Un compromiso con la inclusión
Aunque el país ha avanzado en el reconocimiento legal y social de la comunidad sorda, aún persisten desafíos en el acceso a la educación, la información y los servicios en lengua de señas. Por eso, la conmemoración del Día Nacional de las Personas Sordas no debe quedarse en un gesto simbólico, sino convertirse en una oportunidad para promover entornos más accesibles, empáticos e incluyentes.
La lengua de señas no es solo una herramienta de comunicación: es una expresión de identidad, un derecho fundamental y una puerta para la participación plena en la vida social. Reconocerla y promoverla es un paso clave hacia una sociedad que valore la diversidad y entienda que comunicarse también es un acto de justicia.
EPS Famisanar, se reconoce como una entidad incluyente y comprometida con la garantía del derecho a la salud de las personas sordas, desde un enfoque de derechos y de diversidad humana. En coherencia con el Plan Decenal de Salud Pública y la normatividad vigente, la EPS ha adoptado un modelo sociocultural de inclusión para las personas sordas e hipoacúsicas, que reconoce a las personas sordas como una comunidad con identidad lingüística y cultural propia, y no únicamente desde un enfoque biomédico. En este marco, Famisanar desarrolla estrategias orientadas a la eliminación de barreras comunicativas, el fortalecimiento del acceso efectivo a los servicios de salud, la implementación de ajustes razonables, la sensibilización del talento humano en salud y la promoción del uso de la Lengua de Señas Colombiana, con el propósito de garantizar una atención integral, digna y en condiciones de igualdad.
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