Dejar de fumar: beneficios para tu salud y enfermedades que puedes evitar
Porque cuando dejas de fumar los efectos son inmediatos. En Famisanar te mostramos cómo evitar el cigarrillo y el vapeo previene enfermedades y extiende tu vida.
A Juan le han advertido toda la vida que el cigarrillo y el vape son perjudiciales para la salud, que contienen más de 69 sustancias cancerígenas y que pueden acortar su vida. Sin embargo, siempre sacaba una excusa para seguir fumando: “Es que me da ansiedad”, “lo necesito para socializar”, “me hace ver más sofisticado entre mis amigos” y la excusa de muchas personas: “mañana lo dejo”. Lo que Juan no sabía es que cada día que pasa, el humo afecta los pulmones y muchos órganos vitales, como la garganta, la laringe, el esófago y hasta la boca.
Esa terquedad llevó a Juan a desarrollar una tos crónica que, al principio, trató como un resfriado común. Sin embargo, en su IPS Primaria le confirmaron que tenía Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). Después de ese diagnóstico, Juan no volvió a ser el mismo.
Cuando Juan dejó de fumar cigarrillo y vape
Primero, agradeció al doctor y a su familia. Segundo, pudo renunciar de tajo al cigarrillo con acompañamiento psicológico y, tercero, empezó a hacer ejercicio de 5 a 15 minutos diarios, aumentando progresivamente de 30 a 60 minutos, de 3 a 7 días por semana.
Mes a mes visita al doctor para vigilar la EPOC, quien además lo felicita por dejar el cigarrillo y el vape, pues son los principales responsables de esta enfermedad con la que ahora debe convivir. Sin embargo, Juan tiene una vida en familia que valora, con hábitos saludables que se han convertido en su fuerza para nunca más volver a caer en las garras del tabaco.
Cuando ve a jóvenes fumando en la calle, les cuenta su historia y de todo corazón les pide que dejen de fumar. Incluso, cada 31 de mayo, en el marco del Día Mundial sin Tabaco, se une a las campañas de EPS Famisanar. Juan enfatiza su mensaje en los beneficios de abandonar un hábito que causa la muerte de 8 millones de personas al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Amigos, después de dejar el cigarrillo empecé a correr y montar en bici. Ahora visito lugares que nunca había visto en toda Bogotá. Ustedes no saben todo lo que empecé a ahorrar después de dejar los vapeadores. Es verdad que tengo EPOC, pero es una enfermedad con la que he aprendido a convivir y que me recuerda por qué no debo volver nunca a ese mal hábito”, dice Juan.
Los beneficios de dejar de fumar
Cuando Juan dejó el cigarrillo, empezó a disfrutar de beneficios a corto y largo plazo. Por un lado, pudo descansar de los ataques de tos y las gripas constantes. También aumentaron sus defensas y tiene más energía para practicar deportes bajo la supervisión de su médico.
En el ámbito personal, descubrió que su salud e intimidad mejoraron notablemente en cuestión de semanas. Ahora disfruta más los almuerzos en casa porque la comida sabe mejor, al haber recuperado el funcionamiento de sus papilas gustativas, e incluso ahorra dinero para consentir a sus hijos.
Su armario dejó de oler a humo y en su casa se respira aire limpio. Sus hijos y esposa se lo agradecen, pues ellos eran fumadores pasivos que debían tolerar el humo de cada bocanada. Su físico también cambió: atrás quedaron los dientes y uñas amarillentas; ahora su aliento, piel y pelo están tan recuperados que sus amigos le dicen que parece haber rejuvenecido 10 años.
El reto de NO fumar cigarrillo o vape
Juan invita a los jóvenes a realizar el "Reto de NO fumar", donde busca que sean conscientes de lo que sucede paso a paso al dejar la nicotina:
“Muchachos, el reto es sencillo: durante 2 meses van a dejar de fumar y en una libreta anotarán los cambios corporales y mentales que sientan. Esto incluye los dispositivos electrónicos, que también son perjudiciales”.
Esta es la libreta personal de Juan:
A los 20 minutos: Mi ritmo cardiaco y presión arterial empiezan a estabilizarse. Doy mi primer paso hacia una vida activa.
A las 24 horas: Mis pulmones empiezan a remover la mucosidad causada por el humo. Disfruto de un paseo por el parque sin ahogarme.
A las 48 horas: Recupero la capacidad de oler y saborear. Me alimento mejor con frutas y verduras.
A los 15 días: Ya no tengo dependencia de la nicotina. Puedo dormir toda la noche con tranquilidad.
A los 2 meses: Recupero mi capacidad pulmonar y la sangre circula mejor en mis manos y pies. Juego fútbol con mi hijo sin fatigarme.
A los 9 meses: Ya no tengo dificultad para respirar y la tos casi ha desaparecido.
Al año: Reduje el riesgo de enfermedades del corazón a la mitad.
A los 5 años: El riesgo de accidente cerebrovascular es mucho menor.
A los 10 años: La probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, garganta o boca se reduce a la mitad.
A los 15 años: El riesgo de sufrir una enfermedad al corazón es igual al de una persona que nunca fumó.
Otros consejos para dejar de fumar cigarrillo y vape
Si, al igual que Juan, has tomado la decisión de transformar tu vida y dejar el cigarrillo, el vapeador o cualquier dispositivo electrónico, sigue estas recomendaciones para mantener tu voluntad firme:
Elimina la tentación: no compres cajetillas ni dispositivos electrónicos. No importa si las etiquetas dicen que no contienen nicotina o tabaco; todos son perjudiciales para tu salud y mantienen el hábito psicológico.
Aprende a decir "no": no pidas ni aceptes cigarrillos de nadie. Informar a tus amigos y familiares sobre tu decisión te ayudará a que ellos respeten tu proceso y no te ofrezcan tabaco.
Actívate contra la ansiedad: realiza actividad física. Además de los múltiples beneficios para tu cuerpo, el ejercicio ayuda a manejar la ansiedad y mejora significativamente tu estado de ánimo. Cuando sientas deseos de fumar, opta por caminatas breves de 5 a 10 minutos o estiramientos suaves.
Hidratación consciente: consume líquidos no azucarados. Tener una botella de agua siempre al alcance para beber sorbos constantes te ayudará a desintoxicar el organismo y servirá como distracción ante el impulso de fumar.
Rompe la rutina: no fumes mientras hablas por teléfono o miras televisión; aprende a disfrutar de tus momentos de ocio libres de humo. Si solías fumar después de comer, cambia ese hábito por lavarte los dientes de inmediato o salir a caminar.
Respira y relájate: dedica tu tiempo libre a actividades que disfrutes. Practica técnicas de respiración profunda: inhala durante 4 segundos, sostén el aire otros 4 y exhala en 4 segundos. Repite este ciclo por 3 minutos cuando sientas tensión.
Evita situaciones de riesgo: durante las primeras semanas, intenta evitar lugares o actividades que asocies fuertemente con el consumo de tabaco, como salidas nocturnas o cafés prolongados.
Prepárate para los retos: haz una lista de situaciones en las que podrías estar expuesto al tabaco y ensaya tus respuestas. Por ejemplo: "Si me ofrecen un cigarrillo, diré con seguridad que ya lo dejé y tomaré un poco de agua".
Busca apoyo: no tienes que hacerlo solo. Participar en grupos de apoyo, ya sean virtuales o presenciales, puede darte la perspectiva necesaria para no desistir.
Las enfermedades que puedes evitar si dejas de fumar cigarrillo o vapeador
El impacto de abandonar estos hábitos es global. Al dejar de inhalar sustancias tóxicas, reduces drásticamente el riesgo de padecer:
1. Daños al sistema nervioso y cardiovascular: la nicotina y sus derivados afectan el ritmo cardiaco y la presión arterial, además de provocar náuseas, diarrea y alteraciones del apetito.
2. Complicaciones respiratorias graves: las personas fumadoras tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar síntomas críticos y fallecer por enfermedades virales respiratorias, como el COVID-19 o la influenza.
3. Riesgos en el embarazo: en mujeres gestantes, el tabaco aumenta las probabilidades de desprendimiento de placenta, ruptura prematura de membranas, partos prematuros y abortos espontáneos.
4. Afecciones físicas y sistémicas: el consumo provoca una función pulmonar reducida, rinosinusitis crónica, enfermedad periodontal (encías), mal aliento, pérdida del gusto, úlceras pépticas y disfunción eréctil.
5. Cáncer (Múltiples variantes): dejar el cigarrillo y el vapeador es la mejor forma de prevenir el desarrollo de células cancerígenas en el cuerpo. Al dejar de fumar, reduces el riesgo de padecer cáncer de:
- Pulmón, tráquea y bronquios.
- Boca, labios, lengua, garganta (faringe) y cuerdas vocales (laringe).
- Esófago y estómago.
- Cavidades nasales y senos paranasales.
- Páncreas, hígado y riñones.
- Vejiga y uretra.
- Cuello uterino (cérvix).
- Colon y recto.
- Mama y próstata.
- Leucemia mieloide aguda.
¡Cuando dejas de fumar los efectos son inmediatos!