Vacunación al día, familia protegida: lo que debes saber sobre sarampión y rubéola
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, causada por el virus paramixovirus. Conoce más aquí.
En un mundo donde las enfermedades prevenibles por vacunación aún representan riesgos importantes para la salud pública, el sarampión y la rubéola siguen siendo protagonistas silenciosos. Aunque muchos piensan que son afecciones del pasado, los brotes recientes demuestran que aún estamos lejos de eliminarlas por completo.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad eruptiva aguda y altamente contagiosa, causada por el virus paramixovirus del género Morbillivirus. Su contagio es tan alto que, si una persona infectada entra en contacto con alguien no vacunado, la probabilidad de transmisión es superior al 90 %.
Causas y transmisión
Se transmite a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser o estornudar. También puede propagarse por el aire en espacios cerrados. Una persona puede contagiar a otras desde dos a cuatro días antes del exantema (brote en la piel). El período de incubación varía entre 7 y 21 días, siendo más frecuente el inicio de síntomas a los 14 días tras el contacto con el virus. El sarampión puede transmitirse desde cuatro días antes de la aparición del brote (es decir, de uno a dos días antes del inicio de la fiebre) hasta cuatro días después. La mayor infectividad se produce tres días antes del inicio del brote.
La posibilidad de contagiarse de la enfermedad involucra a todas las personas que no han sido vacunadas adecuadamente o que no han padecido la enfermedad, los recién nacidos (si su madre ha tenido la enfermedad o ha sido vacunada), suelen ser protegidos por los anticuerpos maternos, pero pierden la inmunidad entre los 5 a 12 meses de edad, alrededor de 5-10 % de los niños vacunados puede no tener una respuesta inmune adecuada (falla vacunal), por lo que posiblemente requieran una segunda dosis para estar protegidos.
Signos y síntomas del Sarampión
Los primeros síntomas del sarampión duran entre 2 y 4 días e incluyen:
-- Fiebre (hasta 40 °C)
-- Malestar general
-- Tos
-- Secreción nasal
-- Conjuntivitis
Desde el segundo día, luego de la aparición de los primeros síntomas, es posible identificar manchas de Koplik en la mucosa bucal (pequeños puntos blancos sobre fondo rojizo, con un diámetro de 2 a 3 mm). Al principio, aparecen muy pocas lesiones uno o dos días antes del exantema (brote), persisten durante dos o tres días y desaparecen poco después. Luego, entre el segundo y cuarto día, se manifiesta el exantema maculopapular, que empieza en la cabeza (cara, cuello, detrás de las orejas) y se extiende al resto del cuerpo (tronco y extremidades). Este brote puede durar entre 3 y 7 días y puede provocar una descamación fina de la piel.
Complicaciones
El sarampión no es una enfermedad benigna. Puede generar:
-- Neumonía
-- Otitis media (infecciones del oído)
-- Diarrea severa
-- Encefalitis
-- Complicaciones en el embarazo como aborto o parto prematuro
Las personas con mayor riesgo de complicaciones son:
-- Niños menores de 5 años.
-- Adultos mayores de 30 años.
-- Personas inmunosuprimidas.
-- Mujeres embarazadas.
-- Niños desnutridos o con déficit de vitamina A.
¿Qué es la rubéola?
La rubéola es otra enfermedad exantemática viral, causada por el virus del género Rubivirus, familia Togaviridae. Aunque suele ser leve, su riesgo aumenta considerablemente en mujeres embarazadas, ya que puede provocar síndrome de rubéola congénita en el bebé.
Causas y transmisión
Se transmite de forma similar al sarampión: por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas, así como por la dispersión de gotas virales en el aire. Ambientes cerrados, como escuelas o jardines infantiles, favorecen la propagación. Una persona puede contagiar desde 7 días antes hasta 7 días después de la erupción. En los casos de rubéola congénita, los bebés pueden ser fuente de infección durante varios meses.
La susceptibilidad al virus de la rubéola es universal después de la pérdida de los anticuerpos maternos adquiridos a través de la placenta. La inmunidad activa es adquirida por la infección natural o por la vacunación; es usualmente permanente después de la infección natural y tiende a permanecer por largo tiempo, probablemente por toda la vida después de la vacunación. Los hijos de madres inmunes están protegidos por 6-9 meses dependiendo de la cantidad de anticuerpos maternos adquiridos.
Signos y síntomas
Entre un 25 y 50 % de los casos son asintomáticos, pero cuando hay síntomas, estos incluyen:
-- Fiebre leve (menor de 39°C)
-- Dolor de cabeza
-- Conjuntivitis leve
-- Malestar general
-- Inflamación de ganglios detrás de las orejas, en el cuello y en la nuca (signo clave)
-- Brote rojizo que aparece primero en la cara y se extiende por el cuerpo.
A diferencia del sarampión, la rubéola no genera descamación ni fiebre alta.
Diagnóstico
El diagnóstico del sarampión y la rubéola suele basarse en la evaluación clínica de los síntomas. Sin embargo, para confirmar los casos, los profesionales de salud recurren a pruebas de laboratorio como:
-- Serología (detección de anticuerpos IgM e IgG)
-- Pruebas moleculares (PCR para detectar el material genético del virus)
Ante sospecha de estas enfermedades, es fundamental acudir al servicio de salud de inmediato y no automedicarse.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico contra el sarampión o la rubéola. El manejo es sintomático y de soporte, incluyendo:
-- Hidratación
-- Manejo de la fiebre con medicamentos recetados
-- Control de las complicaciones (como infecciones respiratorias)
En el caso del sarampión, la vitamina A ha demostrado ser útil para reducir la severidad en niños.
¿Cómo se previenen?
La mejor forma de prevenir estas enfermedades es la vacunación. Las vacunas son seguras, efectivas y salvan vidas.
Esquema de vacunación recomendado:
-- Primera dosis tripe viral (Sarampión, rubéola y parotiditis . SRP) se aplica a niños de 1 año entre los 12 meses y 17 meses 29 días.
-- Dosis refuerzo triple viral (Sarampión, rubéola y parotiditis . SRP) se aplica a niños entre los 18 meses y 23 meses 29 días.
-- Dosis de refuerzo Sarampión y Rubeola: se aplica a los menores que hayan nacido entre el 01-01-2010 y el 31-12-2019.
Además de la vacuna, hay medidas de prevención generales:
-- Al estornudar o toser, hágalo sobre la parte interna del brazo o use un pañuelo desechable sobre nariz y boca, bótelo y lávese las manos. Enseñe estas prácticas también a los menores de edad.
-- Lavarse las manos con frecuencia, cuando tenga contacto con secreciones o enfermos con gripa, o las vea sucias.
-- No suministre medicamentos, antibióticos o jarabes para la tos, a menos que sean formulados por el médico.
-- Ventilar a diario la casa y habitación, incluida la de los enfermos.
-- Vigilar las complicaciones de los síntomas relacionados como el brote, la conjuntivitis y la inflamación de ganglios.
El sarampión y la rubéola pueden parecer enfermedades superadas, pero mientras haya personas no vacunadas, el riesgo de brotes persiste. La vacunación no solo protege a quienes la reciben, sino también a toda la comunidad.
¿Qué hacer en caso de sospecha?
Acuda de inmediato al servicio de salud más cercano si presenta brote, fiebre persistente, aumento de la tos o cualquier signo o síntoma de alarma.
Informe al médico si ha consumido alimentos inusuales, tomado medicamentos recientemente o realizado algún viaje en los últimos días. Ante cualquier duda, consulte también sobre su esquema de vacunación.
¡Frente al sarampión y la rubéola, la prevención es la mejor defensa!